Al igual que ocurrió con la gripe A (H1N1) en 2009-2010, la actividad económica, laboral, educativa y social de las personas se ve afectada.
Empresas que deben implementar el home office en forma acelerada, fábricas que detienen su producción, escuelas que cierran sus puertas o extienden los períodos vacacionales, dependencias gubernamentales que dejan de atender al público en sus dependencias físicas, y la suspensión de espectáculos, son sólo algunas postales que entregan las epidemias y en mayor medida las pandemias.
La diferencia en relación a los casos anteriores es que hoy la transformación digital que han desarrollado en los últimos 10 años compañías, gobiernos, instituciones y personas, permite gestionar de una forma más eficiente y con mayores recursos disponibles la imposibilidad de realizar actividades presenciales frente a este tipo de escenarios.
El e-commerce y las apps de envíos a domicilio resuelven el abastecimiento de hogares. El cloud computing y los sistemas de gestión empresarial online, favorecen el home office. Mientras que el e-learning permite que los niños puedan continuar estudiando desde sus casas.
Por ejemplo, ante la amenaza del coronavirus, el modelo de educación en línea del grupo de Correos y Telecomunicaciones de Vietnam (VNPT) está respaldado las labores de enseñanza en escuelas de Hanoi, ante la suspensión temporal de jornadas escolares para prevenir la propagación de la neumonía aguda causada por el nuevo tipo de coronavirus.
Pero el e-learning no sólo permite continuar aprendiendo en la edad escolar, más allá de las problemáticas que puedan surgir, sino que también brinda un fuerte apoyo a las empresas y entidades gubernamentales para acceder a los protocolos de prevención en relación al coronavirus.
La formación online ofrece la posibilidad de capacitar en forma veloz y en simultáneo a cantidades masivas de personas, sin importar donde se encuentren, en el momento exacto de necesidad y a través de múltiples dispositivos.
En este proceso, el microlearning cumple un rol fundamental al facilitar la distribución de contenidos breves y fácilmente accesibles, que respondan a dudas y consultas puntuales que puedan surgir en circunstancias como las actuales.
De esta manera, las organizaciones pueden gestionar ambientes de trabajo con mayor seguridad, prevenir a los empleados que deben viajar en avión sobre las precauciones que deben tomar, y mantener al alcance del celular toda la información necesaria para responder a eventualidades e imprevistos en un contexto epidemiológico.
Por ello es importante tener en cuenta que entre los múltiples beneficios que provee el micro aprendizaje se encuentran los siguientes:
- Capacitación 100% enfocada en la necesidad puntual a resolver.
- Colaboración tangible en el momento exacto de necesidad.
- Resuelve necesidades puntuales de actualización y formación.
- Se adapta perfectamente a la movilidad actual de las comunicaciones.
- Provee recursos interactivos y relevantes, de aplicación inmediata.
- Eleva los niveles de eficiencia de los procesos de capacitación.
- Genera mayor compromiso, motivación e interés.
- Se adecúa a los umbrales de atención que hoy presentan las personas.
- Asegura una mayor retención del conocimiento.
- Responde a los requerimientos de incorporar nuevas competencias.
- Evita la dispersión de quienes se capacitan y las deserciones.
- Disminuye los costos de producción.
- Es compatible con múltiples formatos (video, infografías, gráficos, etc.).
Ofrecer breves instancias formativas que resuelvan consultas específicas en el puesto de trabajo o en cualquier otra circunstancia (y en el momento exacto de necesidad) no sólo está marcando un diferencial competitivo para muchas organizaciones. Hoy también es una cuestión de prevención sanitaria para colaboradores de empresas y empleados gubernamentales que se encuentren en lugares o situaciones de riesgo. Incluso, podría ayudar a prevenir que el brote de coronavirus se convierta en pandemia, capacitando a la población en general.